Un estudio sobre la Inflation Reduction Act de Estados Unidos revela que los incentivos impulsaron con fuerza la inversión solar, pero apenas tuvieron impacto sobre el empleo local

 

La transición energética puede movilizar grandes inversiones sin generar necesariamente un volumen equivalente de empleo. Es una de las principales conclusiones de un reciente análisis publicado por VoxEU, del Centre for Economic Policy Research (CEPR), sobre los efectos regionales de la Inflation Reduction Act (IRA) de Estados Unidos.

El estudio analiza el denominado Energy Community Bonus, un incentivo fiscal, una de las políticas climáticas emblemáticas de la Administración Biden en 2022 para atraer proyectos de energías limpias hacia zonas especialmente afectadas por la transición energética, como regiones con elevada dependencia del empleo fósil, desempleo elevado o cierres recientes de explotaciones de carbón.

Los resultados muestran un fuerte efecto sobre la inversión solar. El incentivo elevó un 144% la probabilidad relativa de que un territorio elegible recibiera inversión solar. Sin embargo, el impacto sobre el mercado laboral fue mucho más limitado: las ofertas de empleo relacionadas con la energía solar aumentaron alrededor de un 29%, mientras que no se detectaron efectos significativos sobre el empleo agregado.

La explicación está, en buena medida, en las características de la propia tecnología. Las grandes instalaciones solares son intensivas en capital: pueden generar actividad durante su construcción, pero requieren relativamente pocos trabajadores de forma permanente.

 

Invertir en energía verde también exige invertir en personas

El caso estadounidense ofrece una reflexión relevante para la transición energética europea y española. Atraer capital y desplegar tecnologías limpias no garantiza automáticamente la creación de empleo local. Para que la transición energética se convierta también en una oportunidad laboral es necesario impulsar actividades que requieran profesionales y, sobre todo, disponer de trabajadores con las competencias adecuadas.

En este contexto, las instalaciones desempeñan un papel fundamental. La expansión de las energías renovables debe ir acompañada de profesionales capaces de instalar, mantener y gestionar sistemas eléctricos, fotovoltaicos, de climatización eficiente, almacenamiento y gestión energética.

La experiencia de EEUU refuerza así uno de los grandes retos de la transición energética: no basta con invertir en tecnología; hay que invertir también en formación, cualificación y talento para convertir la transición verde en empleo de calidad.