El reciente panel ‘Empowering Young Professionals for Sustainable and Inclusive Growth’, organizado por el think tank International Institute for Sustainable Development (IISD) junto a Beyond Lab y respaldado por International Development Research Centre (IDRC), subraya la urgente necesidad de equipar a jóvenes y profesionales con competencias orientadas al desarrollo sostenible, más allá de las cifras tradicionales de crecimiento económico.

El debate puso en evidencia las limitaciones del PIB como medida de progreso: este indicador no capta la salud ambiental, la equidad social ni la resiliencia a largo plazo, valores esenciales para sociedades más justas y sostenibles. Por ello, se aboga por reformar los sistemas educativos, que hoy siguen demasiado centrados en habilidades pensadas para economías impulsadas por el PIB.

Más allá del conocimiento técnico, los ponentes destacaron la importancia de desarrollar un “capital humano y cultural” capaz de responder a los retos de nuestro tiempo: sensibilidad ecológica, pensamiento sistémico, inclusión social, colaboración intersectorial, ética, ciudadanía responsable.

Un elemento destacado fue la participación activa de jóvenes a través de la iniciativa Youth Moving Beyond GDP, considerada un claro ejemplo de cómo las nuevas generaciones pueden redefinir qué debe medirse para evaluar el progreso. Su mensaje fue claro: no se trata solo de producir más, sino de definir qué tipo de sociedad queremos construir.

Asimismo, el evento puso el foco en las competencias digitales y en el papel de la tecnología (por ejemplo, la inteligencia artificial) como herramientas clave para apoyar esa transición a economías sostenibles, siempre bajo criterios de justicia, equidad y responsabilidad social.

En conclusión —y esto es especialmente relevante para quienes vivimos en países como España, que pronto acogerá la Conferencia Más Allá del Crecimiento España 2025—, preparar un futuro sostenible exige invertir en personas: reforzar sus capacidades, replantear el sistema educativo, integrar valores socioambientales, y empoderar a jóvenes como protagonistas del cambio. Solo así dejaremos de medir el éxito por cifras económicas para empezar a medirlo por bienestar, equidad y sostenibilidad.