Las mujeres obtienen mejores resultados académicos en la Formación Profesional (FP), con menores tasas de abandono y mayor persistencia en los estudios. Sin embargo, esa ventaja educativa no se traduce en igualdad de oportunidades laborales ni salariales una vez acceden al mercado de trabajo, según un reciente informe de CaixaBank Dualiza elaborado junto a Orkestra – Instituto Vasco de Competitividad.
El análisis revela que las alumnas presentan tasas de abandono significativamente más bajas en todos los niveles de FP. En el Grado Básico abandonan el 33,2% de las mujeres frente al 37,4% de los hombres; en el Grado Medio la diferencia se amplía hasta el 20,1% frente al 29,3%; y en el Grado Superior se sitúa en el 13,2% frente al 19,8%.
Estos datos muestran que las mujeres mantienen trayectorias educativas más estables dentro del sistema de Formación Profesional. Sin embargo, la situación cambia cuando comienza la vida laboral.
La inserción laboral acaba favoreciendo a los hombres
Aunque en algunos casos las tituladas presentan inicialmente una inserción laboral ligeramente superior —especialmente en Grado Medio—, esta ventaja desaparece con el paso del tiempo. A los cuatro años de finalizar sus estudios, la tasa de empleo masculina supera a la femenina en todos los niveles de FP.
Además, el informe señala que las diferencias salariales también se amplían con el tiempo. En el caso del Grado Superior, los hombres llegan a cotizar de media 4.704 euros más que las mujeres cuatro años después de titularse. En Grado Medio, la ventaja inicial femenina se transforma en una brecha salarial superior a los 2.300 euros.
La segregación sectorial explica parte de la brecha
Los investigadores apuntan que parte de esta desigualdad se explica por la denominada “segregación horizontal”: las mujeres siguen concentrándose en familias profesionales con menor remuneración media, mientras que los hombres predominan en sectores técnicos e industriales, donde los salarios suelen ser más elevados.
Este fenómeno también está relacionado con la estructura productiva de cada territorio, la oferta formativa disponible y las políticas educativas o de empleo aplicadas por las comunidades autónomas.
Un reto para sectores técnicos y de instalaciones
El informe pone de relieve la necesidad de impulsar la presencia femenina en especialidades técnicas e industriales vinculadas a la FP —como las relacionadas con energía, instalaciones, mantenimiento o digitalización— donde actualmente existe una menor representación de mujeres.
El desafío resulta especialmente relevante en un contexto en el que la Formación Profesional tendrá un papel clave en el mercado laboral español. Diversos estudios estiman que una de cada cuatro oportunidades de empleo en España hasta 2030 estará dirigida a titulados de FP, lo que refuerza la necesidad de aprovechar todo el talento disponible y reducir las brechas de género en estos itinerarios formativos.