El mercado estadounidense de la sostenibilidad está entrando en una nueva fase. Ya no se trata únicamente de declaraciones climáticas o compromisos corporativos públicos, sino de capacidades profesionales concretas, conocimiento técnico y competencias aplicadas capaces de integrar la sostenibilidad en operaciones, energía, mantenimiento, reporting y gestión de riesgos.
Esa es una de las principales conclusiones que se desprende de los últimos informes publicados por Trellis, una de las plataformas de referencia en sostenibilidad corporativa en Estados Unidos. Tanto el estudio “The State of the Sustainability Profession in 2026” como el análisis “99 Sustainability Certifications for 2026” dibujan un escenario donde las empresas continúan invirtiendo en sostenibilidad, aunque con un enfoque mucho más pragmático y operativo.
La sostenibilidad deja de ser un departamento aislado
Según Trellis, el 46% de las grandes compañías estadounidenses han aumentado sus equipos y presupuestos de sostenibilidad en los últimos dos años, aunque el crecimiento es más moderado que en ejercicios anteriores. Al mismo tiempo, las organizaciones están desplazando el foco desde la comunicación corporativa hacia el cumplimiento normativo, la resiliencia operativa y la eficiencia energética.
Esto tiene una consecuencia directa en el mercado laboral: las competencias más demandadas ya no son únicamente estratégicas o comunicativas, sino técnicas y multidisciplinares.
Las empresas buscan profesionales capaces de trabajar sobre:
- Descarbonización y eficiencia energética.
- Gestión de datos ESG y reporting.
- Cumplimiento regulatorio.
- Auditoría y medición de emisiones.
- Gestión sostenible de edificios e infraestructuras.
- Cadena de suministro y compras sostenibles.
- Riesgos climáticos y financieros.
- Digitalización aplicada a la sostenibilidad.
En otras palabras, la sostenibilidad comienza a integrarse en perfiles tradicionalmente ligados a instalaciones, mantenimiento, energía, ingeniería o facility management.
El auge de las certificaciones profesionales
Uno de los indicadores más claros de esta transformación es el crecimiento explosivo de certificaciones profesionales en sostenibilidad. Trellis contabiliza ya 99 certificaciones relevantes para 2026, agrupadas en diez grandes áreas de especialización. (Trellis)
Entre las más demandadas destacan las vinculadas a:
- Gestión energética.
- Edificios sostenibles.
- Descarbonización.
- Reporting ESG.
- Economía Circular.
- Infraestructuras sostenibles.
- Gestión del agua.
- Finanzas sostenibles.
- Naturaleza y biodiversidad.
El sector de edificios e instalaciones aparece como uno de los ámbitos con mayor peso específico. Certificaciones como LEED AP, WELL AP, Fitwel, BREEAM o las acreditaciones de ASHRAE y la Association of Energy Engineers reflejan cómo el mercado demanda perfiles técnicos capaces de combinar eficiencia operativa, salud ambiental y reducción de emisiones.
Del “greenwashing” a las competencias verificables
El informe de Trellis también apunta a un cambio cultural importante dentro de las empresas estadounidenses: el retroceso de la sostenibilidad basada únicamente en narrativa corporativa.
El 63% de las compañías reconoce haber reducido o reformulado la manera en que comunica públicamente sus iniciativas de sostenibilidad.
La tendencia dominante es demostrar capacidades reales mediante resultados medibles, cumplimiento normativo y perfiles profesionales acreditados.
Esto explica por qué las certificaciones y la formación continua están adquiriendo tanto valor. Las organizaciones necesitan validar conocimientos en áreas cada vez más complejas, especialmente ante la presión regulatoria y financiera asociada al reporting ESG, la eficiencia energética o la gestión climática.
Nuevas competencias para el sector de instalaciones
Para el ámbito de las instalaciones y los edificios, esta evolución resulta especialmente relevante.
Los perfiles técnicos ya no solo deberán dominar climatización, mantenimiento o automatización, sino también:
- Huella de carbono.
- Gestión energética avanzada.
- Integración de renovables.
- Calidad del aire.
- Monitorización de consumos.
- Taxonomía ESG.
- Sistemas de certificación sostenible.
- Digitalización y análisis de datos.
Además, empieza a crecer la demanda de competencias híbridas entre sostenibilidad y tecnología. Diversos estudios internacionales alertan ya de la escasez de profesionales con conocimientos simultáneos en sostenibilidad, datos e inteligencia artificial aplicada.
Un mercado más exigente, pero también más profesionalizado
Pese al contexto político y económico más incierto en Estados Unidos, Trellis concluye que la sostenibilidad corporativa no está retrocediendo, sino transformándose.
Las empresas siguen invirtiendo, aunque exigen perfiles más especializados, capaces de aportar resultados tangibles y traducir la sostenibilidad en eficiencia, resiliencia y valor económico.
Para el sector de instalaciones, esta evolución abre una oportunidad clara: convertirse en uno de los grandes protagonistas de la transición sostenible gracias a su capacidad para actuar directamente sobre energía, edificios, infraestructuras y operación técnica.
La sostenibilidad, en definitiva, ya no se percibe solo como un discurso corporativo. En la visión estadounidense, empieza a consolidarse como una competencia profesional verificable.