La oferta universitaria incorpora cada vez más formación vinculada a la transición energética y ecológica, mientras el mercado laboral demanda profesionales con competencias verdes

 

La sostenibilidad y la transición energética están ganando peso en la oferta de formación superior en Cataluña y, al mismo tiempo, comienzan a tener una incidencia cada vez más visible en el mercado de trabajo. La conexión entre formación, nuevas competencias y empleo resulta especialmente relevante para sectores como las instalaciones, llamados a desempeñar un papel central en la descarbonización de edificios y en la transición energética.

Un análisis publicado recientemente por Ara destaca cómo la emergencia climática está detrás de buena parte de los nuevos másteres incorporados a la oferta universitaria. Entre ellos figuran programas relacionados con la transición energética, las geociencias, la economía circular, la gestión sostenible de los recursos, el impacto ambiental o las estrategias para una transición global justa.

El fenómeno responde a una transformación que también se está produciendo en el mercado laboral. El Barómetro de Competencias y Ocupaciones de Cataluña, elaborado por la UOC y PIMEC, señala que entre julio de 2018 y junio de 2023 la proporción de ofertas de empleo que demandaban ocupaciones verdes pasó del 6,6% al 7,5% del total, lo que supone un incremento del 17%. Cataluña, además, presenta una demanda de empleo y de competencias verdes superior a la media española.

 

Formación y empleo, dos caras de una misma transformación

La evolución de la formación universitaria refleja así una necesidad empresarial: disponer de profesionales capaces de aplicar los principios de la sostenibilidad a actividades concretas. Energías renovables, eficiencia energética, electrificación, economía circular, gestión de recursos, movilidad sostenible o descarbonización son algunos de los ámbitos que están generando nuevas necesidades de conocimiento y especialización.

La experiencia de la UOC apunta además hacia un modelo de formación más flexible y vinculado a las competencias profesionales. Su UOC Skills Lab ofrece formación específica en habilidades como liderazgo, comunicación, gestión del cambio, resolución de conflictos o toma de decisiones con IA, junto con microcredenciales que permiten acreditar las competencias adquiridas.

Esta combinación resulta especialmente significativa para las profesiones técnicas. Un reciente análisis de la UOC señala que las competencias personales son cada vez más relevantes también en los perfiles técnicos y operativos, que necesitan combinar conocimientos especializados con capacidad para resolver problemas complejos, trabajar en equipo y adaptarse a entornos cambiantes.

 

Las instalaciones, en primera línea de la transición

Esta evolución pone de manifiesto la estrecha relación entre formación y empleo en un sector que ya está directamente implicado en la transformación energética de edificios y ciudades.

La electrificación, las energías renovables, la climatización eficiente, la aerotermia, la gestión inteligente de la energía, la movilidad eléctrica, el agua o las nuevas soluciones de eficiencia requieren profesionales capaces de instalar, mantener y gestionar tecnologías cada vez más avanzadas.

El reto, por tanto, no consiste únicamente en crear nuevas titulaciones relacionadas con la sostenibilidad. También pasa por incorporar las competencias verdes a la formación profesional y técnica y hacer visibles entre los jóvenes las oportunidades laborales que están surgiendo alrededor de la transición energética.

La evolución del mercado catalán muestra que la sostenibilidad ya no es únicamente una cuestión ambiental o académica: se está convirtiendo también en un componente de las competencias que demanda el empleo. Para las instalaciones, esta transformación representa una oportunidad para atraer nuevo talento y reforzar el relevo generacional de un sector esencial para construir un futuro más eficiente, electrificado y sostenible.