La Organización Internacional del Trabajo, OIT, ha advertido de que la formación a lo largo de la vida debe convertirse en una prioridad estratégica para gobiernos, empresas y trabajadores ante las profundas transformaciones que ya están redefiniendo el mercado laboral global.
En el reciente informe ‘Aprendizaje permanente y competencias para el futuro’, la organización señala que fenómenos como la digitalización, la inteligencia artificial, la transición ecológica y los cambios demográficos están acelerando la transformación de los empleos y las necesidades de cualificación. Sin sistemas de aprendizaje permanente sólidos e inclusivos, las transformaciones digital, verde y demográfica corren el riesgo de profundizar la desigualdad.
La brecha de competencias amenaza la competitividad
La OIT destaca que muchas empresas ya tienen dificultades para encontrar profesionales con las capacidades necesarias. Según sus estimaciones, el 77% de los empleadores reconoce problemas para cubrir puestos con talento cualificado adecuado.
Además, el organismo alerta de que, sin sistemas sólidos e inclusivos de aprendizaje permanente, existe el riesgo de ampliar las desigualdades tanto entre países como dentro de los propios mercados laborales.
“El aprendizaje permanente es el puente entre los empleos de hoy y las oportunidades del mañana. No se trata solo de empleabilidad y productividad, sino también de apoyar el trabajo decente, impulsar la innovación genuina y construir sociedades resilientes, lo que lo convierte en un elemento central de cualquier estrategia exitosa para el crecimiento y el desarrollo sostenible”, indica el Director General de la OIT, Gilbert F. Houngbo.
El informe subraya también que el acceso a la formación sigue siendo desigual. Los trabajadores con menor nivel educativo, en pequeñas empresas o en entornos informales, suelen tener menos oportunidades de acceder a formación estructurada.
La formación continua, más allá de las competencias digitales y verdes
La organización insiste en que el reto no se limita únicamente a adquirir competencias digitales o tecnológicas. Las empresas también demandan capacidades transversales como adaptabilidad, resolución de problemas, aprendizaje autónomo o colaboración.
La OIT estima que, a nivel mundial, el 32 % de los trabajadores realiza tareas relevantes para el medio ambiente. El informe advierte que los empleos vinculados a la transición ecológica no son automáticamente empleos decentes. Sin la combinación adecuada de competencias y políticas, estas nuevas oportunidades pueden no traducirse en mejores condiciones de trabajo.
En este contexto, la OIT defiende que el aprendizaje permanente debe integrarse como parte estructural de las políticas de empleo, educación y productividad.
Un desafío estratégico para el sector de las instalaciones
Estas conclusiones tienen una relevancia especial para el sector de las instalaciones, inmerso en plena transformación por la electrificación, la eficiencia energética, la automatización y la digitalización de edificios e infraestructuras.
La actualización constante de competencias técnicas será cada vez más determinante para responder a la demanda de profesionales especializados en climatización, energías renovables, automatización, mantenimiento industrial o gestión energética.
En este escenario, la Formación Profesional, la recualificación y la formación continua aparecen como herramientas estratégicas para garantizar la competitividad empresarial y facilitar la adaptación de los trabajadores a los nuevos perfiles profesionales que exige el mercado.
La OIT recuerda que el aprendizaje permanente no solo mejora la empleabilidad, sino que también impulsa la innovación, la productividad y la resiliencia económica y social.