Un estudio conjunto de la Red Europea de Migración (EMN) y la OCDE analiza las políticas para mejorar el ajuste entre las competencias de los nacionales de terceros países y las necesidades de los mercados laborales
La falta de profesionales cualificados se ha convertido en uno de los principales desafíos para numerosos sectores europeos. En este contexto, un nuevo estudio conjunto de la Red Europea de Migración (EMN) y la OCDE, titulado ‘Fomento de la integración sostenible en el mercado laboral de los nacionales de terceros países: políticas e instrumentos de adecuación de competencias’, analiza cómo mejorar el aprovechamiento de las capacidades de las personas procedentes de países de fuera de la UE.
El estudio, publicado el pasado 28 de julio, analiza las dificultades que encuentran los nacionales de terceros países para que sus competencias se ajusten a los puestos de trabajo que desempeñan. El trabajo se basa en las aportaciones de 25 puntos de contacto nacionales de la EMN y en el análisis comparativo de la OCDE. Incluye tanto a personas que han llegado por motivos laborales como a quienes lo han hecho por reagrupación familiar, protección internacional o protección temporal.
Un talento que no siempre se aprovecha
Una de las principales conclusiones es que los nacionales de terceros países tienen una mayor probabilidad que los trabajadores nacidos en los países de acogida de estar sobrecualificados para los puestos que ocupan. Esta diferencia puede mantenerse incluso después de varios años de residencia.
El desajuste entre las competencias disponibles y los empleos desempeñados se traduce en menores ingresos, una utilización insuficiente de las capacidades profesionales y una integración laboral menos sostenible. Entre las principales barreras identificadas aparecen el dominio limitado de la lengua, las dificultades para reconocer las titulaciones y competencias adquiridas en el extranjero —incluida la falta de documentación— y determinadas responsabilidades relacionadas con los cuidados y el acceso a servicios como el cuidado infantil. El estudio también señala la discriminación como uno de los obstáculos existentes.
Para corregir esta situación, los países analizados están desarrollando diferentes instrumentos: reconocimiento de cualificaciones, orientación profesional, formación lingüística, actualización y reciclaje de competencias y programas sectoriales dirigidos a cubrir necesidades concretas de mano de obra.
Una oportunidad para las instalaciones
Las conclusiones del estudio adquieren especial relevancia para sectores que, como el de las instalaciones, afrontan dificultades crecientes para encontrar profesionales.
La electricidad, la climatización y refrigeración, las energías renovables, la automatización, la eficiencia energética o la movilidad eléctrica necesitan incorporar trabajadores con competencias técnicas cada vez más especializadas. En este contexto, mejorar la identificación y el reconocimiento de las capacidades de los profesionales procedentes de terceros países puede convertirse en una vía complementaria para afrontar el déficit de talento.
La cuestión no consiste únicamente en atraer trabajadores, sino en conseguir que puedan desarrollar aquellas capacidades para las que están cualificados. Para el sector de las instalaciones, esto supone avanzar en procesos que permitan conocer las competencias técnicas de cada profesional, facilitar su adaptación a la normativa y los procedimientos españoles y europeos y ofrecer formación complementaria cuando sea necesaria.
Formación y orientación para lograr un mejor encaje
El informe pone de relieve precisamente la necesidad de combinar diferentes herramientas. La formación lingüística, la orientación profesional, el reconocimiento de cualificaciones y las actuaciones de upskilling y reskilling pueden contribuir a mejorar el ajuste entre las capacidades de los trabajadores y las necesidades empresariales. También se recogen iniciativas específicas vinculadas a sectores que experimentan escasez de mano de obra.
Este enfoque conecta directamente con uno de los grandes retos del sector de las instalaciones: no basta con disponer de trabajadores; es necesario contar con profesionales con las competencias adecuadas para afrontar la transformación tecnológica y energética de los edificios y las infraestructuras.
La experiencia analizada por EMN y OCDE muestra, además, que la responsabilidad es compartida. Los ministerios y las instituciones educativas tienen un papel destacado en el diseño de las políticas, pero también las administraciones locales y, especialmente, las empresas pueden impulsar soluciones para facilitar el acceso a empleos acordes con las competencias de los trabajadores.
El estudio EMN-OCDE aporta en este sentido una conclusión especialmente relevante: el reto no es solamente encontrar más trabajadores, sino conseguir que las capacidades que ya existen se utilicen de forma adecuada. Para un sector que necesita miles de nuevos profesionales en los próximos años, reducir este desajuste puede convertirse en una pieza más de la solución al problema del relevo generacional.