La inteligencia artificial gana terreno entre las pequeñas y medianas empresas españolas, aunque su implantación sigue estando lejos de ser generalizada y plantea nuevos desafíos en materia de digitalización y cumplimiento normativo.
Según un análisis de Quantax, solo el 9% de las pymes ha alcanzado un nivel avanzado de digitalización, pese a que el 79% considera que ya está digitalizada. Además, únicamente el 36% utiliza herramientas de inteligencia artificial y apenas el 23% emplea soluciones cloud para contabilidad y facturación, mientras que más de la mitad continúa almacenando la información en servidores físicos.
Esta brecha tecnológica cobra especial relevancia en un contexto en el que la Administración avanza hacia una gestión fiscal cada vez más automatizada, basada en datos en tiempo real y procesos digitales, lo que obliga a las empresas a modernizar sus sistemas para reducir errores y cumplir con las nuevas exigencias.
Al mismo tiempo, la evolución del marco regulatorio europeo añade una nueva dimensión al reto. Secure&IT recuerda que, aunque la Unión Europea ha ampliado los plazos para la aplicación de determinadas obligaciones del Reglamento de Inteligencia Artificial, las empresas no deben retrasar la implantación de medidas de gobernanza. Entre las prioridades destacan identificar los usos de la IA dentro de la organización, establecer políticas internas, controlar el uso de herramientas no autorizadas, evaluar a los proveedores e integrar la IA en las estrategias de ciberseguridad y cumplimiento.
Los expertos coinciden en que la competitividad de las pymes dependerá no solo de incorporar soluciones de inteligencia artificial, sino también de hacerlo de forma segura, trazable y conforme a la normativa, aprovechando la tecnología para mejorar tanto la eficiencia como la adaptación a un entorno regulatorio cada vez más exigente.