Según los últimos datos del informe Radar Reforma de Andimac (elaborado con junto a Ascer y GFK-IQ para conocer la evolución del sector), en 2025 se alcanzaron cerca de 1,9 millones de reformas, con un crecimiento del 1,6% respecto al año anterior, y con tres de cada diez hogares realizando alguna mejora en su vivienda.
Un mercado masivo que depende de la mano de obra
El crecimiento del número de reformas se traduce en un volumen económico relevante: el mercado de materiales ronda los 25.000 millones de euros, que ascienden a más de 52.500 millones al incorporar mano de obra e impuestos.
En este escenario, la mano de obra representa aproximadamente el 50% del valor total del sector, lo que evidencia una relación directa entre actividad de la reforma y el empleo. Sin embargo, esta misma dependencia pone de relieve uno de los principales retos detectados por Andimac: la escasez de profesionales cualificados, identificada como el principal freno para el crecimiento del sector.
La falta de obra nueva impulsa las reformas
En el otro lado de la balanza, y como palancas más destacadas, Andimac señala el paulatino y preocupante envejecimiento del parque inmobiliario y de la población, así como el tirón de las compraventas de viviendas de segunda mano ante la falta de obra nueva.
En concreto, mientras que el 80% de los edificios y viviendas cuentan actualmente con una calificación insuficiente para cumplir las nuevas exigencias en materia de eficiencia energética, el pasado año más de medio millón de viviendas alcanzaron los 18 años de antigüedad, lo que previsiblemente impulsará la realización de obras, especialmente orientadas al aislamiento y a la instalación de sistemas más sostenibles.
Respecto al déficit de obra nueva y al consiguiente aumento de la compra de viviendas usadas, Andimac recuerda que se siguen creando tres veces más hogares que viviendas. Además, muestra su escepticismo ante una solución a corto plazo de la principal preocupación de los españoles, dadas las dificultades para desbloquear la ley del suelo y la persistente confrontación política en torno a esta cuestión.
Radar Reforma: más actividad, pero también más tensión en el empleo
El informe Radar Reforma confirma que el mercado está dominado por actuaciones de menor escala (mantenimiento y pequeñas mejoras), que representan aproximadamente un tercio de las intervenciones.
Este tipo de trabajos, intensivos en mano de obra y con alta rotación, incrementa la demanda de perfiles técnicos especializados en instalaciones. A ello se suma un factor estructural:
- El envejecimiento del parque residencial, con un 80% de edificios energéticamente ineficientes.
- El aumento de la vivienda usada frente a la obra nueva.
Ambos elementos impulsan reformas orientadas a la mejora energética, lo que incrementa la necesidad de instaladores cualificados en tecnologías eficientes y sostenibles.
La transición energética, catalizador de empleo
La rehabilitación energética se posiciona como uno de los grandes vectores de crecimiento. La necesidad de adaptar viviendas a nuevas exigencias normativas y reducir el consumo energético abre oportunidades en:
- Sistemas de climatización eficiente
- Energías renovables (como autoconsumo)
- Mejora del aislamiento y envolvente
Este cambio cualitativo en la demanda implica también una transformación del empleo: se requieren perfiles más especializados, con mayor formación técnica y capacidad para integrar distintas soluciones.
Un problema estructural: falta de relevo generacional
Pese al dinamismo del mercado, el sector afronta un desafío clave: la falta de relevo generacional. La dificultad para encontrar profesionales, junto con la complejidad de coordinar oficios en obra, genera cuellos de botella que limitan la capacidad de crecimiento.
El reto ahora no es la demanda —que sigue siendo sólida—, sino la capacidad del sector para responder con profesionales cualificados.