El Observatorio Industrial del Metal revela que las empresas aprueban en transformación digital, aunque persisten importantes carencias en tecnologías avanzadas y en perfiles especializados

La transformación digital sigue ganando terreno en la industria española del metal, pero su implantación continúa siendo desigual. Así lo refleja el informe «El estado de la digitalización en la industria española del metal», presentado por Confemetal en el marco del Observatorio Industrial del Metal celebrado el 3 de junio en Manresa. El estudio concluye que el sector obtiene un aprobado en madurez digital, aunque todavía muestra importantes déficits en ámbitos como la inteligencia artificial, la analítica de datos, la automatización industrial o el Internet de las Cosas (IoT).

Para el sector de las instalaciones, estos resultados confirman una realidad cada vez más evidente: la digitalización ya no es únicamente una cuestión tecnológica, sino también de talento y cualificación profesional.

 

Un sector que digitaliza la gestión, pero no toda la cadena de valor

Según el informe, el 46,9% de las empresas del metal se encuentra en una fase avanzada de digitalización, mientras que un 42,4% continúa en proceso de transformación. Solo un 5,4% alcanza niveles muy elevados de implantación digital y otro 5,4% permanece rezagado. El índice global de madurez digital se sitúa en 50,4 puntos sobre 100.

Las áreas más desarrolladas corresponden a gestión y administración empresarial, así como a infraestructuras y conectividad. Sin embargo, las tecnologías más vinculadas a la Industria 4.0 presentan una implantación significativamente menor. Inteligencia artificial, robótica, impresión 3D, analítica avanzada de datos o IoT siguen lejos de alcanzar niveles generalizados dentro del tejido empresarial.

 

Nuevas competencias para los profesionales de las instalaciones

La evolución tecnológica está transformando también el perfil de los profesionales que demandan las empresas instaladoras. La expansión de los edificios inteligentes, la monitorización remota de instalaciones, el mantenimiento predictivo, la gestión energética o la integración de sistemas conectados requiere técnicos capaces de combinar conocimientos tradicionales con competencias digitales.

Electricistas, instaladores de climatización, especialistas en automatización, técnicos de mantenimiento y profesionales de energías renovables se enfrentan a un escenario en el que la capacidad para trabajar con software de gestión, sensores, plataformas de datos o sistemas inteligentes será cada vez más relevante.

La digitalización del sector no implica únicamente incorporar nuevas herramientas, sino disponer de profesionales capaces de utilizarlas y aprovechar todo su potencial.

 

La formación, clave para cerrar la brecha tecnológica

Uno de los principales desafíos identificados por el Observatorio es la necesidad de acelerar la adopción de tecnologías avanzadas. Para lograrlo, será imprescindible reforzar la formación continua de los trabajadores y actualizar los contenidos de la Formación Profesional vinculada al metal y las instalaciones.

La demanda de perfiles híbridos, con conocimientos técnicos y digitales, crece a medida que las empresas avanzan hacia modelos más automatizados y conectados. Esta necesidad resulta especialmente relevante en un sector que ya afronta dificultades para atraer y retener talento cualificado.

 

Una oportunidad para mejorar la competitividad

Las conclusiones del Observatorio coinciden con las prioridades que viene defendiendo Confemetal para las actividades de instalaciones y servicios del metal: impulsar la competitividad empresarial mediante la innovación, la digitalización y el desarrollo del capital humano.

Para las empresas instaladoras, el reto ya no consiste únicamente en adaptarse a las nuevas tecnologías, sino en garantizar que sus plantillas disponen de las capacidades necesarias para liderar esa transformación.

En un contexto marcado por la electrificación, la eficiencia energética, los edificios inteligentes y la transición digital, la cualificación profesional se consolida como uno de los principales factores de competitividad y crecimiento para el futuro del sector de las instalaciones.