La Comisión Europea ha publicado el Informe Anual sobre las Pymes Europeas 2025/2026 junto con un nuevo estudio sobre el emprendimiento femenino en Europa, dos documentos que ofrecen una radiografía del tejido empresarial europeo y que marcarán la orientación de las próximas políticas comunitarias de apoyo a las pequeñas y medianas empresas.
Los informes confirman que las pymes continúan siendo el principal motor económico de la Unión Europea. En conjunto, los cerca de 34 millones de pequeñas y medianas empresas registraron en 2025 un crecimiento sólido, con un aumento del 1,8 % en el número de empresas, un incremento del 2,5 % del valor añadido real y un crecimiento del 1 % del empleo, consolidando la recuperación iniciada tras las sucesivas crisis de los últimos años.
No obstante, la Comisión advierte de que mantener esta evolución exigirá mejorar la productividad de las pymes, acelerar su transformación digital y reforzar su capacidad innovadora. Entre los principales desafíos destacan el acceso a la financiación, la adopción de tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial, la escasez de talento cualificado, el aumento de las exigencias regulatorias y la adaptación a un contexto económico y geopolítico cada vez más incierto.
España mantiene una evolución positiva
El informe específico dedicado a España refleja una evolución especialmente favorable. Durante 2025, el empleo en las pymes españolas aumentó un 2,8 %, mientras que el valor añadido real creció un 6,7 %, por encima de la media europea. Para 2026, la Comisión prevé que continúe la tendencia positiva, aunque con un ritmo más moderado, con un crecimiento estimado del 1,4 % del empleo y del 3,1 % del valor añadido.
Entre los ecosistemas industriales con mejor comportamiento destacan las energías renovables, el turismo y las industrias culturales y creativas, mientras que prácticamente todos los sectores mantienen perspectivas de crecimiento. Estas previsiones resultan especialmente relevantes para actividades vinculadas a las instalaciones, la eficiencia energética, la digitalización de edificios y las tecnologías asociadas a la transición energética, donde las pymes desempeñan un papel protagonista.
El emprendimiento femenino, un potencial aún infrautilizado
Junto al informe económico, la Comisión Europea ha presentado un análisis específico sobre el emprendimiento femenino, en el que reconoce que las mujeres empresarias constituyen uno de los mayores potenciales de crecimiento aún sin desarrollar plenamente en Europa. Según el estudio, solo el 33 % de las personas propietarias de empresas en la Unión Europea son mujeres, una cifra que pone de manifiesto la persistencia de importantes desigualdades.
El informe identifica barreras estructurales que siguen limitando la creación y el crecimiento de empresas lideradas por mujeres, entre ellas las mayores dificultades para acceder a financiación, la menor presencia en redes empresariales e inversoras, los problemas de conciliación y la escasa representación en sectores tecnológicos e industriales, donde precisamente se concentran muchas de las oportunidades ligadas a la transición digital y ecológica.
Para revertir esta situación, la Comisión plantea cinco líneas de actuación orientadas a mejorar el acceso a la financiación, reforzar los programas de mentoría y acompañamiento, incrementar la visibilidad de referentes femeninos, impulsar redes de colaboración y mejorar la recopilación de datos para diseñar políticas públicas más eficaces.
Implicaciones para el sector de las instalaciones
Para el sector de las instalaciones, ambos informes anticipan algunas de las prioridades que previsiblemente marcarán las futuras convocatorias europeas y nacionales de financiación. La modernización tecnológica, la incorporación de inteligencia artificial, la descarbonización, la formación de profesionales especializados y el impulso al emprendimiento inclusivo aparecen como ejes estratégicos sobre los que se apoyarán las próximas políticas comunitarias.
En un momento en el que las empresas instaladoras afrontan importantes retos derivados de la electrificación, la rehabilitación energética, la digitalización de edificios y el despliegue de nuevas tecnologías, las conclusiones de la Comisión Europea refuerzan el papel de las pymes como agentes esenciales para impulsar la competitividad, la innovación y la transición hacia una economía más sostenible.
Los informes también ponen de manifiesto que ampliar la participación de las mujeres en sectores industriales y tecnológicos no constituye únicamente una cuestión de igualdad, sino un factor de competitividad capaz de aumentar la capacidad innovadora y el crecimiento del tejido empresarial europeo.