La transición hacia una economía baja en carbono avanza con rapidez, pero se enfrenta a un obstáculo crítico: la falta de profesionales con competencias verdes. Así lo advierte Efrem Bycer, responsable de alianzas de política laboral y climática en LinkedIn, en una entrevista publicada por EARTHDAY.ORG con motivo del Día de la Tierra el 22 el abril, donde analiza el creciente “green skills gap” y sus implicaciones para el empleo y la sostenibilidad.
Según datos de LinkedIn, las ofertas de empleo que requieren al menos una competencia verde están creciendo el doble de rápido que el número de trabajadores que las poseen, lo que genera una brecha que ya impacta en empresas, economías y en la capacidad global para cumplir los objetivos climáticos.
Un mercado laboral en plena transformación
Bycer subraya que esta transición no es solo ambiental, sino también económica. La demanda de talento verde está directamente ligada a compromisos globales como el aumento de energías renovables o la mejora de la eficiencia energética.
Además, contar con estas habilidades supone una ventaja clara en el mercado laboral: los profesionales con competencias verdes tienen una tasa de contratación un 46,6% superior a la media.
Este dato refuerza la idea de que la sostenibilidad ya no es un nicho, sino un factor diferencial en la empleabilidad.
Más allá de los empleos “verdes”
Uno de los cambios más relevantes es que las competencias verdes ya no se limitan a sectores ambientales. De hecho, la mayoría de las nuevas contrataciones relacionadas con sostenibilidad no corresponden a puestos tradicionalmente “verdes”, sino a perfiles generalistas que incorporan estas capacidades.
Entre los sectores donde más crecen estas habilidades destacan:
- Cadena de suministro, donde la descarbonización y la resiliencia son clave
- Ingeniería de software, impulsada por la eficiencia energética en sistemas digitales
- Seguros, con creciente peso del análisis de riesgos climáticos
Este fenómeno confirma que las “green skills” se están integrando de forma transversal en todas las áreas productivas.
Educación y formación: el gran desafío
A pesar de la creciente demanda, el sistema educativo avanza más lentamente. Bycer advierte que las instituciones formativas aún no están adaptándose al ritmo que exige el mercado.
El reto es enorme: se estima que el 85% de los empleos verá cambios significativos en las habilidades requeridas antes de 2030, lo que obligará a actualizar programas formativos y crear nuevas especializaciones.
En este contexto, la formación continua y el aprendizaje aplicado al puesto de trabajo se posicionan como elementos clave para cerrar la brecha.
Una oportunidad económica (y social)
Más allá del riesgo para los objetivos climáticos, la falta de competencias verdes implica también una pérdida de oportunidades económicas. La transición energética está generando millones de empleos, pero sin una estrategia de capacitación adecuada, muchas de estas posiciones quedarán sin cubrir.
Además, el experto alerta sobre desigualdades estructurales, como la infrarrepresentación femenina en sectores clave como energía o construcción, lo que podría agravar tanto la brecha laboral como la económica.
El futuro del trabajo será verde
A pesar de los desafíos, Bycer se muestra optimista. La implicación de las empresas, el interés creciente de los jóvenes y la integración progresiva de estas habilidades en todos los sectores apuntan a una tendencia irreversible.
“La mayoría de los empleos del futuro incorporarán competencias verdes, aunque no siempre lo indiquen en su título”, viene a señalar el experto, destacando que la sostenibilidad será una capacidad transversal en las organizaciones.
En definitiva, la transición hacia una economía sostenible no dependerá solo de la tecnología o la inversión, sino de la capacidad de formar y movilizar a una fuerza laboral preparada. La carrera por el talento verde ya ha comenzado.