La transformación tecnológica que vive el sector de las instalaciones está incrementando la demanda de profesionales con competencias en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM). Sin embargo, disponer de ese talento en el futuro dependerá menos de acciones puntuales de divulgación y más de la capacidad de construir itinerarios formativos continuos que acerquen a los jóvenes a estas disciplinas desde edades tempranas.

Esta es una de las principales conclusiones que plantea la experta Keisha Simmons, del Center for 21st Century Universities (C21U) del Georgia Institute of Technology, en un reciente análisis publicado por Times Higher Education. La autora sostiene que despertar el interés por las carreras STEM mediante talleres, visitas o campamentos es solo el primer paso. El verdadero reto consiste en mantener ese interés mediante programas estables de aprendizaje, mentoría y acompañamiento académico que permitan a los estudiantes visualizar un futuro profesional en estos ámbitos.

 

Colaboración entre empresas y el ecosistema educativo

El sector de las instalaciones conoce bien esta necesidad. La creciente digitalización de los edificios, la electrificación, la integración de energías renovables, el desarrollo de edificios inteligentes o la automatización industrial requieren perfiles cada vez más especializados, capaces de combinar conocimientos técnicos con competencias digitales.

En este contexto, las empresas instaladoras, fabricantes, ingenierías y centros tecnológicos tienen la oportunidad de convertirse en agentes activos dentro del ecosistema educativo, colaborando con universidades, centros de Formación Profesional y colegios para acercar la realidad del sector a las nuevas generaciones.

Según Simmons, los programas que generan un mayor impacto son aquellos que mantienen una relación continuada con los estudiantes durante varios años, incorporando actividades prácticas, experiencias en laboratorios, proyectos reales y contacto directo con profesionales. Este tipo de iniciativas contribuye a reforzar la confianza del alumnado, mejorar su preparación académica y aumentar su sentido de pertenencia a las disciplinas STEM.

 

La mentoría como puente hacia las profesiones técnicas

Uno de los aspectos que más destaca el análisis es el papel de la mentoría. El contacto con investigadores, ingenieros, técnicos y estudiantes universitarios permite a los jóvenes conocer de primera mano las distintas salidas profesionales y comprender cómo los conocimientos científicos y tecnológicos se aplican en problemas reales.

En el ámbito de las instalaciones, este acompañamiento puede materializarse mediante visitas a obras singulares, demostraciones de nuevas tecnologías, participación en proyectos de eficiencia energética, automatización o energías renovables, así como programas de prácticas y aprendizaje dual.

Además de transmitir conocimientos, estas experiencias ayudan a romper estereotipos sobre las profesiones técnicas y favorecen una mayor diversidad en el acceso a carreras STEM.

 

Construir una infraestructura de talento

Desde el Center for 21st Century Universities, centro de investigación de Georgia Tech especializado en innovación educativa y futuro de la educación superior, también se subraya que la sostenibilidad de estos programas depende de que dejen de considerarse iniciativas aisladas para integrarse en la estrategia de las instituciones y de los sectores productivos.

En otras palabras, el desarrollo del talento STEM debe entenderse como una infraestructura de largo recorrido, en la que universidades, administraciones, empresas y organizaciones colaboren de forma estable para responder a las necesidades futuras del mercado laboral.

 

Una oportunidad para el sector de las instalaciones

La transición energética, la descarbonización de los edificios, la digitalización de las infraestructuras y la implantación de nuevas tecnologías están redefiniendo el perfil profesional del instalador. Hoy se demandan especialistas capaces de trabajar con sistemas inteligentes, análisis de datos, automatización, inteligencia artificial aplicada a edificios y sol2uciones energéticas avanzadas.

Por ello, fortalecer la formación STEM no solo constituye un reto educativo, sino también una necesidad estratégica para garantizar el relevo generacional y la competitividad de un sector llamado a desempeñar un papel protagonista en la transición energética y digital.

La colaboración continuada entre empresas, centros educativos y universidades permitirá construir una cantera de profesionales mejor preparada para afrontar los desafíos tecnológicos de las próximas décadas, consolidando un ecosistema donde la innovación y el conocimiento se conviertan en los principales motores del futuro de las instalaciones.