El Foro Económico Mundial, WEF, subraya la necesidad de conectar formación, orientación, acompañamiento y oportunidades reales de empleo para facilitar la incorporación de las nuevas generaciones al mercado laboral

 

La formación es imprescindible para preparar a los jóvenes ante el futuro del trabajo, pero por sí sola no garantiza que puedan acceder a un empleo sostenible. Es una de las principales conclusiones que plantea el Foro Económico Mundial (WEF) en un reciente artículo sobre los retos de los jóvenes ante el mercado laboral.

Esta información señala que muchos jóvenes están cumpliendo con lo que les pide el mercado de trabajo —formarse, adquirir competencias, desarrollar conocimientos empresariales o incluso poner en marcha pequeños negocios—, pero encuentran dificultades para transformar esas capacidades en oportunidades económicas reales.

 

De las competencias a las oportunidades

El WEF plantea que las competencias deben entenderse como el punto de partida de un itinerario y no como el final del proceso. Para que la formación se traduzca en empleo o actividad profesional, es necesario que exista un entorno capaz de acoger y aprovechar ese talento.

En este sentido, el organismo identifica cinco elementos interconectados:

  • Competencias y conocimientos, tanto técnicos como empresariales y financieros.
  • Acceso a financiación, especialmente para quienes quieran emprender.
  • Mentorización y apoyo, que permitan acompañar a los jóvenes durante sus primeros pasos profesionales.
  • Acceso al mercado, conectando las capacidades adquiridas con empresas, clientes y oportunidades reales.
  • Un entorno económico favorable, con mercados funcionales, instituciones adecuadas y condiciones que faciliten la creación y consolidación de empleo.

La conclusión es clara: ninguno de estos elementos es suficiente por sí solo. Es su combinación la que permite construir un verdadero camino desde la formación hasta la participación económica.

 

Un planteamiento especialmente relevante para las instalaciones

Este enfoque conecta directamente con uno de los grandes retos del sector de las instalaciones: atraer nuevas generaciones de profesionales y facilitar su incorporación efectiva a las empresas.

Disponer de una oferta formativa adecuada es fundamental, pero también lo es dar a conocer las oportunidades profesionales que existen, mejorar la orientación, acercar a los jóvenes a las empresas y facilitar experiencias prácticas que permitan conocer de primera mano una actividad cada vez más tecnológica, vinculada a la electrificación, la eficiencia energética, las energías renovables y la digitalización.

El reto, por tanto, no consiste únicamente en formar a los instaladores del futuro, sino en conseguir que esos jóvenes encuentren después un sector preparado para recibirlos, acompañarlos y ofrecerles una trayectoria profesional.

El propio Foro Económico Mundial destaca que las empresas también pueden contribuir a cerrar la brecha entre educación y empleo mediante programas para jóvenes, formación en nuevas tecnologías y alianzas con centros educativos.

Para un sector que afronta un importante desafío de relevo generacional, la conclusión resulta especialmente significativa: la formación abre la puerta, pero es necesario construir el camino que lleva desde las aulas hasta el empleo.