El sector de la ventana y los cerramientos vive un momento de crecimiento sostenido, impulsado por la rehabilitación energética, la industrialización y la demanda de soluciones eficientes. Sin embargo, este desarrollo choca con un problema estructural que afecta a toda la construcción: la escasez de profesionales cualificados.
La falta de mano de obra no es una percepción aislada, sino una realidad compartida por empresas, centros formativos y administraciones. En España, el déficit de trabajadores en construcción sigue siendo elevado, con dificultades para cubrir puestos técnicos y operativos, especialmente en oficios vinculados a la instalación y fabricación. CNC cifra este déficit en unos 700.000 profesionales.
Un problema común: falta de relevo generacional
El sector de la ventana comparte los mismos retos que el conjunto de la edificación: envejecimiento de las plantillas, falta de atractivo entre los jóvenes y una desconexión histórica entre formación y empresa. Se precisa, como en el sector de las instalaciones, un problema de relevo generacional.
Tal y como recoge Interempresas en un reciente reportaje de sobre formación en el sector, las empresas coinciden en que existe una “demanda real de profesionales”, con talleres y fabricantes que no logran cubrir vacantes pese a la actividad creciente. Son estos últimos los que, en muchos casos, terminan asumiendo la formación de los nuevos trabajadores.
Esta situación se refleja también en el mercado laboral: perfiles relacionados con el aluminio, PVC o montaje de cerramientos siguen siendo altamente demandados, con requisitos técnicos específicos y experiencia práctica.
La respuesta: más formación y más conexión con la empresa
Ante este escenario, el sector está reaccionando con una estrategia clara: reforzar la formación profesional y acercarla a la realidad empresarial.
Uno de los pilares clave son los modelos de aprendizaje práctico. Ejemplo de ello son los Programas de Formación e Inserción (PFI), como los impulsados por la Escola del Treball de Barcelona, orientados a jóvenes que no han completado la educación secundaria. Estos programas combinan formación básica con prácticas en empresa, bajo un enfoque de “aprender haciendo” o learning by doing.

Además, incluyen especialidades directamente vinculadas al sector, como carpintería metálica y PVC o construcciones metálicas, lo que permite generar una primera cantera de profesionales adaptados a las necesidades reales de la industria.
FP dual: la herramienta más eficaz
El modelo de Formación Profesional dual se consolida como una de las herramientas más eficaces para resolver el desajuste entre oferta y demanda de empleo.
La colaboración entre centros educativos y empresas permite a los alumnos formarse en entornos reales de producción, mientras las compañías participan activamente en la definición de contenidos y competencias.
Este enfoque, cada vez más extendido en el sector de la ventana, está demostrando ser clave para reducir la brecha de cualificación y mejorar la empleabilidad inmediata de los estudiantes.
Empresas que lideran el cambio
En este sector de la ventana, las propias compañías están asumiendo un papel protagonista en la atracción y desarrollo de talento. Un ejemplo destacado es el del fabricante nacional Cortizo, uno de los principales actores industriales del sector, que mantiene abiertos procesos de selección en múltiples áreas técnicas y productivas, evidenciando la necesidad constante de perfiles cualificados.

formación Cortizo
Además de la contratación, muchas empresas están impulsando programas de formación interna, colaboración con centros educativos y planes de carrera para fidelizar talento en un mercado cada vez más competitivo.
Revalorizar el oficio para asegurar el futuro
Más allá de la formación reglada, el gran reto del sector es cambiar la percepción de los oficios vinculados a la construcción y la instalación.
La transformación tecnológica —con digitalización, industrialización y soluciones avanzadas— está redefiniendo el perfil profesional, alejándolo de la imagen tradicional y acercándolo a un entorno más cualificado y especializado.
En este contexto, la ventana se posiciona como otro subsector con gran potencial de empleo, donde la combinación de formación técnica, experiencia práctica y colaboración empresa-aula se perfila como la clave para garantizar el relevo generacional.