El desplome de los resultados de los estudiantes españoles en matemáticas, ciencias y comprensión lectora plantea un reto para la Formación Profesional y para la incorporación de las nuevas generaciones a los empleos técnicos

 

Los resultados de la edición 2025 del informe PISA que elabora la OCDE vuelven a situar la educación española ante un importante desafío. España obtiene sus peores resultados históricos en las tres competencias evaluadas: 451 puntos en comprensión lectora, 457 en matemáticas y 477 en ciencias, por debajo de los promedios de la OCDE, que se sitúan en 461, 463 y 482 puntos, respectivamente.

El retroceso respecto a 2022 resulta especialmente significativo: 23 puntos menos en lectura, 16 en matemáticas y 8 en ciencias. Además, un tercio de los estudiantes españoles no alcanza el nivel 2 de competencia en matemáticas y lectura, considerado el umbral básico de desempeño. En matemáticas, la proporción ha pasado del 27% al 33%, mientras que en lectura ha aumentado del 24% al 32%.

 

Matemáticas y ciencias: la base del talento técnico

Aunque PISA no evalúa directamente la Formación Profesional ni las enseñanzas técnicas, sus resultados tienen una repercusión directa sobre el futuro de estos itinerarios. Las matemáticas, las ciencias, la capacidad de comprender información y de resolver problemas constituyen competencias esenciales para acceder y progresar en buena parte de las profesiones técnicas.

Electricidad, instalaciones térmicas, climatización, automatización, eficiencia energética, energías renovables, mantenimiento o digitalización exigen cada vez más conocimientos científicos y matemáticos, pero también capacidad para interpretar información, analizar problemas y tomar decisiones.

El deterioro de estas competencias básicas puede convertirse, por tanto, en una dificultad añadida para captar y formar a los profesionales que necesitarán sectores estratégicos como la construcción, la energía y las instalaciones.

La propia OCDE advierte de que el retroceso educativo tiene una dimensión internacional. Entre 2015 y 2025, la puntuación media de los países de la OCDE ha caído 22 puntos en matemáticas y 28 en lectura, mientras que la comprensión lectora registra el descenso más pronunciado. El organismo señala, además, que las capacidades especialmente importantes en la era de la inteligencia artificial —evaluar información, relacionar distintas fuentes y pensar críticamente— están sufriendo un deterioro.

 

Reforzar la conexión entre escuela y mundo profesional

Para el ecosistema de las instalaciones, el mensaje de PISA debe ir más allá del debate sobre las calificaciones. El reto consiste en conseguir que los jóvenes desarrollen desde las primeras etapas educativas las competencias que posteriormente les permitirán acceder a una formación técnica de calidad.

En este sentido, resulta fundamental reforzar la conexión entre centros educativos, Formación Profesional y empresas. Mostrar a los estudiantes cómo las matemáticas y las ciencias se aplican en situaciones reales —desde calcular consumos energéticos hasta diseñar una instalación, programar un sistema de automatización o dimensionar una instalación fotovoltaica— puede contribuir a dar sentido práctico a estos conocimientos.

También resulta necesario prestigiar las profesiones técnicas y mostrar a los jóvenes que detrás de conceptos como electrificación, descarbonización, energías renovables, digitalización o inteligencia artificial existe una creciente demanda de profesionales capaces de hacer que estas tecnologías funcionen en edificios, viviendas, industrias y ciudades.

 

Una oportunidad para impulsar las vocaciones técnicas

Los datos de PISA llegan, además, en un momento en el que España afronta un importante desafío de relevo generacional en numerosos oficios y profesiones técnicas. La transformación energética y digital está creando nuevas necesidades de cualificación mientras una parte importante de los profesionales del sector de las instalaciones se aproxima a la jubilación.

Por ello, mejorar las competencias básicas y, al mismo tiempo, acercar las enseñanzas técnicas a los jóvenes debe formar parte de una misma estrategia. No se trata de contraponer formación académica y formación profesional, sino de construir itinerarios educativos capaces de combinar conocimiento, competencias prácticas y contacto con el mundo laboral.

El informe PISA 2025 ofrece así una señal de alerta, pero también una oportunidad. Reforzar las matemáticas, las ciencias y la comprensión lectora significa también reforzar la capacidad de España para formar a los profesionales que necesitará su economía en las próximas décadas.

El desafío pasa por contribuir a que los jóvenes descubran que las competencias científicas y técnicas no son únicamente materias escolares: son herramientas para acceder a profesiones de futuro, participar en la transformación energética y tecnológica y construir una trayectoria laboral con oportunidades.