El absentismo laboral se ha convertido en uno de los retos más relevantes para las empresas y la economía española. Aunque afecta a todos los sectores, en la construcción esta problemática adquiere una dimensión singular por la naturaleza del trabajo: la coordinación de equipos, la dependencia de oficios específicos y el impacto directo de cada ausencia en la ejecución de obras. Así lo indican recientes informes de CNC y la AIReF.
Un crecimiento preocupante en la construcción
Según el primer informe sectorial sobre el absentismo en la construcción elaborado por la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), el índice de absentismo en el sector alcanzó en 2025 un 6,2%, casi el doble que hace una década, con una media de 113 horas no trabajadas por asalariado al año —equivalentes a casi tres semanas de trabajo por trabajador.
Este incremento ha generado un impacto económico considerable: el coste total del absentismo en construcción supera los 3.500 millones de euros anuales, casi tres veces más que en 2018, y representa cerca del 1,7% de las ventas del sector.
Las pequeñas y medianas empresas son las más afectadas, soportando alrededor de un 86% del coste total, lo cual golpea con fuerza su competitividad y viabilidad.
Para Pedro Fernández Alén, presidente de CNC, “La construcción afronta un desafío de primer orden que exige un análisis riguroso y respuestas coordinadas, tanto desde el ámbito empresarial como desde las administraciones públicas, para contener una dinámica que ya está teniendo un impacto significativo en la actividad y el empleo. Necesitamos un gran pacto nacional que nos involucre a todos, dado que el absentismo afecta a las arcas públicas, a los resultados de las empresas, al sistema sanitario y también a los trabajadores responsables y comprometidos”,
Principales causas en el sector
Los datos apuntan a que la principal causa del crecimiento del absentismo en construcción son las bajas por incapacidad temporal (IT) -que explican el 72% del incremento-, derivadas, entre otros factores, de:
- La saturación del sistema sanitario público y mayores tiempos de espera para atención y diagnósticos.
- El envejecimiento de la plantilla —la edad media supera los 45 años—, con mayor prevalencia de problemas de salud crónicos.
- La estructura del sector: la falta de sustituciones rápidas y la dependencia de cuadrillas reducen la capacidad de amortiguar ausencias sin afectar a la productividad.
Los empleadores del sector reclaman soluciones que vayan más allá de la mera contabilización de horas perdidas, y proponen incentivos por asistencia, una mayor vinculación con las mutuas y ajustes en los complementos salariales por bajas, además de considerar la cuestión en la negociación colectiva.
Absentismo laboral: una problemática que trasciende sectores
Aunque los datos sectoriales de la construcción son alarmantes, el problema del absentismo es mucho más amplio y afecta a toda la economía española. Varias fuentes e informes recientes muestran tendencias que ponen de manifiesto la magnitud y complejidad del fenómeno.
Tendencias nacionales: costes y evolución
- España está entre los países de la Unión Europea con mayores tasas de absentismo laboral por incapacidad temporal, muy por encima de la media comunitaria, lo que tensiona tanto a las empresas como a las finanzas públicas.
- El gasto público en prestaciones por incapacidad temporal se ha disparado: en 2024 alcanzó 16.500 millones de euros, un incremento de más del 200% desde 2014.
- A nivel general, el absentismo laboral en España ha aumentado de forma sostenida en la última década, con cifras que muestran un crecimiento significativo tanto en número de casos como en la duración media de las bajas.
Diversos análisis apuntan a que el absentismo no solo tiene costes directos para las empresas (pagos de salarios, cotizaciones y prestaciones), sino también indirectos vinculados a la pérdida de productividad, los retrasos en procesos productivos y la presión sobre los sistemas de salud y seguridad social.
Causas estructurales y desafíos en el sistema de incapacidades
La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha subrayado en varios informes que existen deficiencias estructurales en la gestión de las bajas médicas en España, que contribuyen a prolongaciones innecesarias y aumentos de costes:
- La separación entre quien concede la baja (el médico clínico) y quien asume el coste (el Instituto Nacional de la Seguridad Social) genera disfunciones en los mecanismos de control y seguimiento.
- La incidencia de bajas por incapacidad temporal ha crecido cerca de un 60% desde 2017, mientras que la duración media ha aumentado en torno al 15%.
- Las deficiencias en coordinación entre sanitarios, inspección médica, empresas y Seguridad Social retrasan la reincorporación al trabajo y elevan los costes asociados.
Debido a estas tendencias, la AIReF y diversas organizaciones empresariales reclaman mayores controles y una gestión más eficiente y coordinada de las bajas, sin que ello suponga cuestionar la legitimidad de las bajas justificadas por patologías reales —incluidas las de salud mental, que también están en aumento—.
Un problema que requiere una respuesta integral
El absentismo laboral, tanto en la construcción como en la economía en general, es más que un problema estadístico: es un fenómeno multifactorial con repercusiones profundas en la productividad, la competitividad empresarial y la sostenibilidad del sistema de protección social.
Para abordarlo eficazmente se requieren políticas y actuaciones coordinadas que atiendan a diferentes frentes:
- Mejora de la gestión de la incapacidad temporal, con sistemas que permitan un seguimiento más riguroso de las bajas y una reincorporación adaptada al estado de salud de los trabajadores.
- Refuerzo de la coordinación entre el sistema sanitario y la Seguridad Social, para reducir tiempos de espera y variabilidad en la concesión y control de bajas.
- Iniciativas sectoriales que combinen prevención (ergonomía, salud laboral,…), gestión interna de ausencias y ajustes en los incentivos para mejorar la asistencia sin perjudicar los derechos de los empleados.
El absentismo no es simplemente una cuestión de ausencias ilegítimas o de responsabilidad individual. También es un síntoma de tensiones estructurales en el mercado laboral, la salud pública y los modelos de gestión empresarial que requieren respuestas integradas y consensuadas entre empresas, trabajadores y las administraciones.