El sector energético mundial vive un momento de expansión sin precedentes, con un crecimiento de empleo que supera al promedio de la economía global y abre puertas para toda una nueva generación de profesionales. Sin embargo, esta bonanza también enfrenta un desafío crítico: una creciente escasez de trabajadores cualificados, especialmente en funciones técnicas que están en el corazón de la transición energética, tal y como indica el reciente informe World Energy Employment 2025 de la Agencia Internacional de la Energía (IEA).
Empleo en alza: la energía como motor laboral global
Según el World Energy Employment 2025, el empleo en el sector energético alcanzó 76 millones de personas en 2024, más de cinco millones que en 2019, lo que representa aproximadamente 2,4% de todos los nuevos trabajos creados en el mundo.

Crecimiento del empleo en el sector energético (2019–2024).
El sector energético ha generado cerca del 2,4% de todos los nuevos empleos creados en el mundo en este periodo.
Este crecimiento está liderado por la generación y distribución eléctrica, especialmente energías limpias como la solar fotovoltaica, junto con oportunidades en tecnologías asociadas como baterías, redes inteligentes y vehículos eléctricos —sectores que están transformando el modelo energético mundial. Para jóvenes y mujeres, estas cifras no son solo estadísticas: reflejan un mercado en expansión que necesita talento nuevo, diverso y capacitado para afrontar los retos tecnológicos y sociales de la próxima década.
Pero hay una advertencia: falta talento especializado
A pesar de este crecimiento, más del 60% de las empresas energéticas indican escasez de trabajadores con habilidades técnicas adecuadas. Las ocupaciones más afectadas incluyen electricistas, técnicos en redes, operadores de plantas y especialistas en energías renovables, áreas clave para la instalación y mantenimiento de infraestructura energética.

Empresas con escasez de habilidades verdes.
Este desajuste entre la oferta y la demanda de habilidades podría frenar el ritmo de implementación de proyectos, aumentar costes y afectar la seguridad energética global si no se aborda con rapidez.
Un llamamiento a las nuevas generaciones y a las mujeres
El informe de la IEA subraya que el ingreso de nuevos trabajadores al sector no está creciendo al mismo ritmo que la demanda. Para evitar que la brecha de habilidades se agrave, se necesitaría un incremento de alrededor del 40% en la cantidad de graduados cualificados que ingresan al sector para 2030.
Para 2030 será necesario aumentar en torno a un 40% el número de personas formadas que acceden al sector energético.
Aquí radica una oportunidad histórica para jóvenes y mujeres:
- Jóvenes: pueden construir una carrera en un sector que no solo está creando empleo, sino redefiniendo modelos productivos globales.
- Mujeres: la transición energética necesita diversidad y nuevas perspectivas; sin embargo, tradicionalmente este campo ha estado dominado por hombres, particularmente en roles técnicos. Este es el momento de cambiar esa tendencia.
Qué se necesita para aprovechar esta oportunidad
El informe de la IEA identifica varios obstáculos que impiden que más personas accedan a la formación necesaria:
- Costes de formación altos
- Pérdida de salarios durante la capacitación
- Poca visibilidad de las carreras energéticas, incluida la FP, entre estudiantes y familias
La solución pasa por:
- Incentivos financieros y becas para formación técnica
- Programas de aprendizaje y prácticas profesionales reales
- Colaboración entre empresas y centros educativos para diseñar currículos relevantes
- Campañas específicas que promuevan carreras energéticas entre mujeres y jóvenes

Participación femenina en el sector energético.
Un futuro laboral que vale la pena construir
La transición energética no solo es una cuestión climática o tecnológica: es una oportunidad de empleo sostenible y de largo plazo. Las instalaciones técnicas de los edificios, la operación de sistemas eléctricos, las energías renovables y las tecnologías asociadas ofrecen posibilidades laborales que combinan estabilidad, crecimiento y propósito.

Soluciones para superar las principales barreras para acceder a la formación energética.
Para los jóvenes que se preguntan qué estudiar o en qué campo especializarse, y para las mujeres que buscan integrarse a sectores de alta demanda, el mensaje es claro: la energía es un campo en expansión que necesita talento. Con la formación adecuada y políticas que respalden la inclusión, la transición energética puede convertirse en un motor de empleo justo, diverso y sostenible.