El estudio «El sistema de Formación Profesional y la innovación», presentado el 2 de julio en Madrid por Fundación Cotec y CaixaBank Dualiza, sitúa por primera vez a la FP como un agente estratégico para acelerar la innovación empresarial y la transformación del tejido productivo.

 

Durante años, la Formación Profesional ha sido identificada principalmente como una herramienta para mejorar la empleabilidad y responder a las necesidades del mercado laboral. Sin embargo, un nuevo estudio elaborado por Fundación Cotec y CaixaBank Dualiza plantea un cambio de paradigma: la FP no solo forma profesionales, sino que también genera innovación y puede convertirse en uno de los principales motores de transformación económica del país.

Con este objetivo se presentó el pasado 2 de julio en Madrid el informe «El sistema de Formación Profesional y la innovación», una investigación que pretende abrir un nuevo espacio de reflexión y, sobre todo, influir en las futuras políticas públicas para que la Formación Profesional ocupe el lugar que le corresponde dentro del ecosistema español de I+D+i.

 

Un potencial innovador todavía poco reconocido

El estudio parte de una constatación clara: la FP sigue teniendo una presencia limitada en las estrategias y políticas de innovación, a pesar de que miles de centros educativos colaboran diariamente con empresas, desarrollan proyectos tecnológicos, transfieren conocimiento y ayudan especialmente a las pymes a incorporar nuevas soluciones.

Durante la inauguración, Tomás Muniesa, presidente de CaixaBank Dualiza, subrayó que la Formación Profesional «no es solo una herramienta de empleabilidad, sino también una herramienta de innovación que acelera cambios reales y procesos de transformación». Añadió además que «no podemos dejar fuera a la FP» si España quiere construir un modelo económico más competitivo.

En la misma línea, Cristina Garmendia, presidenta de Fundación Cotec, destacó que tradicionalmente nadie había asociado ambos conceptos y defendió que el binomio FP e innovación «tiene un enorme recorrido». Según explicó, el informe pretende convertirse en una palanca para incorporar definitivamente la Formación Profesional dentro de las políticas nacionales de innovación y competitividad.

 

Una investigación basada en empresas y centros de FP

El trabajo, presentado por Ainara Zubillaga, directora de Educación y Formación de Cotec, y Mónica Moso, responsable del Centro de Conocimiento e Innovación de CaixaBank Dualiza, combina el análisis del marco normativo con una amplia investigación de campo.

Mónica Moso, responsable del Centro de Conocimiento e Innovación de CaixaBank Dualiza y Ainara Zubillaga, directora de Educación y Formación de Cotec presentaron los contenidos y conclusiones del informe.

 

Para ello se realizaron encuestas a cerca de 400 empresas y se recopiló información procedente de más de 250 centros de Formación Profesional, permitiendo construir una visión compartida sobre cómo la FP está contribuyendo ya a innovar, aunque muchas veces de forma poco visible.

Uno de los principales hallazgos es que la Formación Profesional actúa simultáneamente como agente formador, difusor tecnológico, impulsor de mejoras organizativas y acelerador de la innovación empresarial.

 

Una oportunidad para miles de pymes

Uno de los mensajes más relevantes del estudio afecta directamente al tejido empresarial español.

Los autores consideran que la amplia red de más de 4.000 centros de Formación Profesional constituye una infraestructura de enorme valor para ayudar especialmente a las pequeñas y medianas empresas a incorporar innovación, digitalización y nuevas capacidades tecnológicas.

En lugar de limitarse a impartir formación, los centros pueden convertirse en aliados estratégicos para resolver problemas técnicos, desarrollar proyectos de innovación aplicada y facilitar la transferencia de conocimiento al entorno productivo. Sin embargo, el informe concluye que este potencial todavía no está suficientemente estructurado ni reconocido dentro del sistema español de innovación.

 

Un mensaje especialmente relevante para el sector de las instalaciones

Las conclusiones del estudio adquieren una importancia especial para actividades como las instalaciones eléctricas, climatización, refrigeración, energías renovables, telecomunicaciones o mantenimiento industrial.

Todos estos sectores afrontan una rápida transformación impulsada por la electrificación, la digitalización, la eficiencia energética, la automatización y la incorporación de nuevas tecnologías como la Inteligencia Artificial o el Internet de las Cosas (IoT).

El informe sostiene que responder a estos desafíos exigirá profesionales altamente cualificados, pero también centros de Formación Profesional capaces de colaborar estrechamente con las empresas para desarrollar soluciones innovadoras y adaptar la formación a los nuevos procesos productivos.

 

De proyectos aislados a estructuras permanentes

Otra de las ideas centrales del documento es la necesidad de superar actuaciones puntuales para construir estructuras estables de colaboración.

España dispone actualmente de una importante red de centros de excelencia, centros de referencia nacional y centros especializados en innovación aplicada, pero los responsables del estudio consideran necesario consolidar mecanismos permanentes de cooperación entre administraciones, empresas y centros educativos.

El objetivo pasa por integrar la innovación dentro de la gobernanza del sistema de FP y, al mismo tiempo, incorporar la Formación Profesional a las políticas nacionales de I+D+i.

 

Empresas y centros reclaman mayor colaboración

La jornada incluyó una mesa redonda donde varios representantes de centros educativos y empresas compartieron experiencias de innovación.

Mesa redonda.

 

Desde el Centro de Formación Somorrostro se explicó cómo la innovación forma parte ya de su estrategia institucional, desarrollando proyectos de innovación aplicada para pymes y colaborando activamente con el tejido empresarial.

Por su parte, representantes de empresas como Fornogarden y Atlantic Copper coincidieron en destacar el valor de la colaboración con los centros de Formación Profesional para impulsar procesos de digitalización, economía circular y mejora tecnológica, al tiempo que reclamaron eliminar prejuicios históricos sobre la FP y generar más espacios de cooperación.

 

Respaldo institucional

El acto concluyó con la intervención de la secretaria general de Formación Profesional, Esther Monterrubio, quien recordó que la nueva Ley de Formación Profesional convierte la innovación en uno de sus ejes estratégicos y defendió la FP Dual como principal puente entre centros educativos y empresas.

Intervención de la secretaria general de Formación Profesional, Esther Monterrubio.

 

Posteriormente, el secretario de Estado de Universidades, Juan Cruz, insistió en la necesidad de eliminar la tradicional dicotomía entre universidad y Formación Profesional y aseguró que ambas deben formar parte de una misma estrategia de generación de talento e innovación para transformar el país.

 

Un cambio de enfoque con recorrido

Más allá de las cifras, el informe plantea un cambio profundo de enfoque.

La FP deja de entenderse únicamente como un sistema de capacitación para el empleo y pasa a concebirse como una infraestructura de innovación distribuida por todo el territorio, con capacidad para mejorar la competitividad de las empresas, facilitar la adopción de nuevas tecnologías y acelerar la transformación industrial.

Para sectores como el de las instalaciones, inmersos en plena transición energética y digital, esta visión abre nuevas oportunidades para reforzar la colaboración entre empresas y centros de FP, desarrollar proyectos conjuntos de innovación aplicada y disponer del talento especializado que demandarán los próximos años.

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